Prepararse y mantenerse al día en Tecnologías de Información es un trabajo bastante duro puesto que requiere manejar mucha información. Si quisieramos mantenernos al día por recibir cursos universitarios formales, o por capacitación en talleres, quizás pasaríamos más tiempo recibiendo información, que usándola y compartiéndola.
No. Definitivamente ser un profesional de TI requiere ser o convertirse en un autodidacta, o prepararse para la extinción.
El trabajo de un autodidacta debe comenzar por entender de que manera aprendemos y tener una disciplina de autoaprendizaje. Nótese que es un trabajo bien personalizado, donde afectan elementos como nuestra disposición al aprendizaje visual, auditivo y kinestésico (http://www.vaknlp.com/es/), así como otros elementos.
Como buen autodidacta, me dediqué en gran parte de mis estudios formales a encontrar el mejor mecanismo para disponer la información de manera tal que fuese bien sencillo aprenderlo. De esa manera comencé a dar mis primeros pasos en el mundo del desarrollo de software, aunque mucho de ese mecanismo lo aproveché mientras estaba sacando la ingeniería.
He querido exponer mi sistema de autoaprendizaje aqui, porque también pude aprovecharlo para dictar algunos cursos de programación en mis años universitarios, y resultó ser un muy buen mecanismo para enseñar, especialmente a quienes sentían que requería mucho esfuerzo el aprender a programar. Con el tiempo, esto se convirtió en mi filosofía personal acerca del conocimiento.
En mi humilde opinión, la adquisición del conocimiento práctico (como lo es la gran mayoría de los conceptos en TI) comienza por el hacer, por la técnica. "Aprender haciendo" es una consigna que es verídica. "Uno aprende el 40% de lo que lee, y hasta el 60% de lo que escribe; pero aprende casi el 90% de lo que hace", afirmaba Manuel Marco Méndez, uno de mis profesores en la universidad.
Si quieres aprender carpintería, debes comenzar por conocer las herramientas, por entender las técnicas de serruchado, el uso de la sierra, de la lija y el sellador. Las propiedades y usos del aserrín, y la mejor técnica para clavar. Podrás convertirte en un carpintero.
Pero la técnica no lo es todo: Aqui podrás dominar lo que se hace, pero no podrás tener el completo contexto de que promovió que se hiciese de esa manera, o como podrías optimizar tal proceso. Aquí es donde la ciencia se hace importante: Entender el por qué de las cosas. Conocer las teorías, los conceptos, las relaciones subyacentes hará que entiendas la razón de ser de las técnicas; no sólo podrás dominarlas con las manos, sino jugar con ellas a voluntad con tu mente.
Por muy poco probable que parezca el que ocurra en la realidad, un carpintero definitivamente se vería beneficiado por el aprendizaje de geometría y trigonometría. Entender las diferencias estructurales en las maderas de distintos árboles. Quizás entender la química de la madera, y el estudiar si algún proceso químico en particular tiene la capacidad de dar propiedades distintas a las maderas que serán usadas en la construcción de algún mueble o herramienta. Por la unión de técnicas y ciencia, y la aplicación de esta última, sería el equivalente a un ingeniero de producción maderera ;)
Pero de nada serviría el mezclar distintos conocimientos teóricos y pragmáticos si tan solo son usados para usufructo. Estos conocimientos pueden ser usados para generar más conocimientos! Esa es la manera en que evoluciona la ciencia y la tecnología a lo largo de la historia de la humanidad. Sin embargo, en ese punto el proceso ya no es más estructurado, sino completamente un arte, caótico, generando un rocío de ideas a partir de las más intensas tormentas del pensamiento. Para esto sólo un ingrediente adicional es requerido: Creatividad.
El ingeniero carpintero, ya luego de manejar a su antojo las técnicas y la teoría detrás del desarrollar un mueble, perfectamente puede comenzar a hacer experimentos y a dejar que la creatividad genere, a partir del caos, los más sublimes resultados. Ya no es más un simple martillador de clavos, o un científico de la madera. Ahora es un artista. Ahora es un ebanista.
Creo firmemente que la evolución técnica - ciencia - arte puede ser esbozada, tal como en la parábola del carpintero, para diferentes áreas del conocimiento, y el desarrollo de software y las TI no son una excepción. El conocer las técnicas, entender la ciencia y las razones detrás de ellas, así como una gran dosis de creatividad, podrán llevarnos al nivel donde podamos considerarnos como verdaderos artistas del software.